El ensayo de honor

Por Marta Chacartegui.
Fotografía de Juan Carlos Ogazón y Diego Dolán.

Más que una afición. Las chicas del Universitario de Sevilla son el primer equipo andaluz que logra llegar a la cima del rugby español. 
Jugadoras de élite que dedican su vida al deporte pero sin obtener nada a cambio, más allá de la simple satisfacción de hacer bien el trabajo.

El minuto que rige la diferencia entre ganar o perder. Los sesenta segundos que dividen el fracaso de la gloria. “Última jugada”, grita el árbitro. Es cuando las jugadoras, teñido de barro el color verde de sus camisetas, saben que ‘ahora es cuando’. A un minuto del final y con seis puntos de ventaja es el momento en que las chicas tienen que mantener la cabeza fría y el corazón caliente. La número 1 se lanza contra la defensa vallisoletana con el balón en las manos, dispuesta a percutir, a ganar metros y a proteger el oval. Los minutos siguen corriendo, están cerca de su línea de ensayo, saben que un error puede cambiar el partido por completo. La capitana, que lleva el número 10 a la espalda, sigue pidiendo que las delanteras, duras y agresivas sigan percutiendo y guardando los segundos. Las jugadoras que se lanzan son derribadas, unas tras otras, no sin antes luchar.
La tensión se respira en el ambiente y el cansancio empieza a hacer mella. El tiempo está cumplido. En cuanto el balón ‘muera’ el encuentro habrá terminado. Es cuando la mediomelé le arranca de las manos el sucio y desgastado balón a la delantera para lanzarlo a las manos de la capitana, quien con toda la presión de la defensa lanza una patada que llevará el oval fuera del campo y el árbitro pita el final. La grada grita, histérica. Las banderas se mueven y los cánticos se escuchan más fuerte que nunca. Las jugadoras se tiran al suelo con lágrimas en los ojos y se abrazan aún sin creerlo. El Universitario de Sevilla es ahora de División de Honor. Compitiendo, pero sin olvidar la amistad y el compañerismo, este equipo de jóvenes mujeres andaluzas ha conseguido llegar y desplegar su juego en la máxima categoría del rugby femenino español. Tras conseguir el ascenso la pasada temporada, después de vencer a todos sus contrincantes sureños, y posteriormente a los equipos que se enfrentaban por el mismo logro, las “Cocodrilas”, hacen historia y cumplen el sueño de todas sus antecesoras de jugar con la élite nacional.

“He escuchado más de una vez gente diciendo que el rugby femenino ni es rugby ni es femenino”, cuenta Lola Gracia, capitana de las ‘Cocodrilas’.

Rugby femenino

Desde sus inicios, el rugby ha sido considerado un deporte violento y poco femenino, lo que ha supuesto una dificultad extra para toda mujer que quería iniciarse en él. “Un deporte de bestias jugado por caballeros”, es como lo describen los veteranos del Unión Aljarafe Sevilla (UAS), uno de los clubes de rugby con más notoriedad de la provincia de Sevilla y que es filial de las ‘Cocodrilas’.
Asímismo, siempre ha sido un deporte popular por todos los valores que representa y que transmiten tanto a los más pequeños, como a los más mayores. Englobado por el respeto, la solidaridad, y el compañerismo, junto a otros muchos de los que hace honor.
Pero como en casi todos los ámbitos de la sociedad, las mujeres siempre han tenido que contar con un hándicap impuesto que les hace tener que trabajar más duro para cosechar los mismo frutos que un hombre, y más aún, en el mundo del deporte.

“He escuchado más de una vez gente diciendo que el rugby femenino ni es rugby ni es femenino”, cuenta la capitana de las ‘Cocodrilas’, Lola Gracia, quien lleva dedicándose a este deporte más de diez años. “El rugby femenino es igual que el rugby masculino, hay que terminar con los estereotipos”, añade.

­Este equipo sevillano compuesto por jugadoras de casi todas las provincias andaluzas, cuenta actualmente con más de 60 jugadoras, de las cuales 30 conforman el ‘primer equipo’, quien compite en DH y las otras 30 que forman parte del ‘segundo equipo’, el cual juega en la regional andaluza. “Es increíble todas las nuevas jugadoras que se han subido al carro. Este es nuestro verdadero sueño, seguir creciendo como
equipo”, confiesa la capitana sevillana. 
No solo jugadoras nuevas que prueban el rugby por primera vez se han sumado al proyecto. Jugadoras internacionales y de renombre como Laura Delgado o Marta Carmona también se han subido al carro. Ambas son un claro ejemplo de como las jugadoras andaluzas tenían que abandonar su tierra y jugar en la capital para poder seguir creciendo
como deportistas, debido al poco nivel que existía en Andalucía.
Hoy en día vuelven a casa, para disfrutar de sus familias y jugar a nivel en su tierra. “Me dicen que soy un fichaje, pero estoy aquí porque quiero estar en Andalucía. Tenía muy claro que vendría a jugar con ellas”, afirma
Laura Delgado, más conocida como ‘Bimba’, a RugbySpain. A la nueva plantilla se han unido Kasandra Sylla, quien es una jugadora asturiana que competía en A Coruña junto a Delgado y Carmona o Alice Caivano, jugadora italiana que vino a Andalucía por puro placer y juega actualmente con el equipo.
Rodeadas de gloria al terminar la temporada, muchos patrocinadores y colaboradores llamaron a su puerta para darles apoyo en vistas al nuevo reto en División de Honor que se presentaba. Patrocinadores como Huella Universal, de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla, e incluso la presidenta andaluza, Susana Díaz, que se reunió con ellas en el Palacio de San Telmo tras finalizar la liga, para felicitarlas y brindarles apoyo en persona. Aunque esto no siempre ha sido así. Las jugadoras se han encargado todo este tiempo de reunir dinero para poder costearse los viajes, las equipaciones y los materiales, organizando torneos a favor de causas como la igualdad en el deporte, o torneos de rugby playa.
También fabrican y venden merchandising del equipo.
Sin embargo, gracias a su esfuerzo y sacrificio, el club va creciendo poco a poco, y arrastran consigo a una oleada de fans, siendo uno de los equipos en la liga con mayor afición. 

“Si la gente viaja para ver al Madrid o al Barcelona, ¿por qué no voy a poder viajar yo para ver a las Cocodrilas?”, comenta uno de los aficionados de las chicas, Carlos Cabas.
Y es que su afición no conoce edad ni club, ya que en sus partidos podemos ver muchos jugadores y jugadoras de categorías base procedentes de los diferentes clubes de Sevilla vestidos con la equipación de las chicas. Al igual que podemos ver a grupos de veteranos en las gradas animando al equipo, como a jugadoras de los diferentes clubes regionales (Puerto de Santa María, Málaga, Jaén…) que apoyan y abogan porque el equipo siga conquistando España en nombre de Andalucía.

“Nosotras decimos que somos profesionales sin cobrar. Lo positivo es que creo que el dinero no es algo que nos mueva”

Profesionales de ilusión

Tras cumplir el ansiado sueño por el que han estado trabajando tan duro durante tantas temporadas, las chicas del Universitario Sevilla agarran el nuevo reto y comienzan a trabajar de nuevo. Nueva temporada, nueva liga, nuevas compañeras, nuevos entrenamientos y nuevas instalaciones, es por lo que las andaluzas añaden nuevo hábitos y esfuerzos para afrontar la máxima categoría de la mejor manera posible. “Todas nos hemos tomado muy en serio este cambio y ha sido una parte muy importante para dar este salto”, comenta Lola Gracia. Y no solo la exigencia y la concentración durante los entrenamientos ha sido crucial, sino que las jugadoras han cambiado parte de sus hábitos alimenticios, han aumentado la carga y la continuidad en el gimnasio, adaptando toda su rutina a su vida deportiva.
Decir que estas mujeres son solo deportistas sería un gran error, ya que también son estudiantes, trabajadoras, e incluso madres, entre otras muchas ocupaciones con las que tienen que lidiar en su día a día para compaginarlo de la mejor manera posible con su vida deportiva. 
“Me levanto todos los días a las 7 de la mañana y me voy a Huelva a trabajar. Las tardes que tengo libre las dedico a ir al gimnasio y a ver a mi familia y amigos, y por las noches entreno tres veces por semana”, cuenta Lola Gracia, que actualmente trabaja para una ONG fuera de Sevilla.
Laura Delgado, sin embargo, no sabe cuántas horas exactas dedica al rugby al día, pero “sí puedo asegurar que enfoco prácticamente mi día entero a ello”.
Lo que lo hace más complicado es que estas jugadoras dedican prácticamente todo su tiempo al rugby sin recibir nada económico a cambio, es decir, un sueldo. A diferencia de deportes como el fútbol o el baloncesto, el rugby al ser una minoría en España muy pocos jugadores pueden dedicarse a ello profesionalmente, y sobre todo, en el femenino, y los pocos que lo hacen normalmente están becados. Esta situación hace que las jugadoras jueguen en muchos casos, de forma precaria o las imposibilita a dedicarle el tiempo requerido para la competición, haciendo que muchas veces el equipo evolucione lento. “Nosotras decimos
que somos profesionales sin cobrar, en el sentido del compromiso con nuestro equipo, nuestro deporte y con nosotras mismas. Lo positivo es que creo que el dinero no es algo que nos mueva”, comenta la capitana. 
No solo puede afectar al rendimiento deportivo, sino que las jugadoras encuentran problemas siempre a la hora de encontrar un trabajo que les respete las horas de entrenamiento, y en muchos casos, el calendario de partidos. “Dedicas muchas horas y necesitas estar al 100% en cada entrenamiento para rendir, además de no ser compatible con muchos trabajos, a la hora de buscarlo es casi imposible”, dice Laura Delgado.
En cambio, poco a poco se van viendo cambios. A las jugadoras de la selección femenina de rugby les llega el dinero total de las dietas por concentración, lo que ya es un paso adelante comparado con la situación de la selección hace algunos años.
Incluso a los entrenadores de los clubes, como pueden ser los del  Universitario de Sevilla, que van recibiendo pequeñas cantidades por su labor, aunque en la mayoría de los casos estas dependen de “subvenciones que no siempre llegan cuando prometen, y actualmente el club tiene otras prioridades” en palabras de Manuel Sobrino, entrenador
de las ‘Cocodrilas’.
Por lo que, la principal diferencia de los deportistas que pueden dedicarse profesionalmente a ello es el tiempo de dedicación, “también depende de cuánto cobres y si eso es suficiente para ello”, comenta Sobrino.
“Lo que es algo que a nivel deportivo repercute, y mucho” añade.

Cocodrilas que rugen

Gracias a todo el trabajo y esfuerzo de los equipos sureños, cada vez es más común ver a jugadoras andaluzas entre las filas del seleccionado español, como es el caso de Margarita Rodríguez, Laura Delgado y Marta Carmona, quiénes se alzaron con la victoria del último europeo disputado en Bruselas.
A diferencia de Carmona y Delgado, quiénes tuvieron que abandonar Andalucía en busca de un nivel mayor, Rodríguez, que siempre ha jugado y competido con las ‘Cocodrilas’, fue llamada para formar parte de la Selección la temporada pasada, y actualmente sigue allí.
“Cuando entras en la Selección cambia por completo tu rutina diaria y tus objetivos, ya que buscas en todo momento tu máximo rendimiento”, cuenta Laura Delgado, quién formó parte de las ‘Leonas’ en el último mundial disputado, el cual se realizó en Irlanda y fue un hecho histórico para la Federación Española de Rugby (FER).
Actualmente siguen llegando jugadoras de equipos andaluces al combinado español, como es el caso de Inmaculada Blanco o Julia Castro (quién formó parte del combinado en Vichy), o incluso en categorías base, como sub 18, con Duna Gómez (cantera de las ‘Cocodrilas’), Carmen Carmona (jugadora jienense) o Elena Peces (jugadora de la liga andaluza con el Puerto de Santa María).
Con vistas al mundial del 2021 con sede en Nueva Zelanda (una de las cunas del rugby), las ‘Leonas’ se preparan de cara a la clasificación para el mismo, donde actualmente ocupan la novena plaza tras derrotar a Sudáfrica y Hong Kong el pasado mes en los test matches realizados en Villajoyosa (Valencia). “Mi objetivo es estar en el Mundial de Nueva Zelanda y para ello ya estamos trabajando a corto plazo para llegar lo mejor posible a la clasificación”, afirma ‘Bimba’.

“Son una gran familia. Hay una unión muy grande en el grupo y toda aquella que llega al equipo por lo general se acaba quedando”

Corazón verdinegro

Y no solo son conocidas por su desempeño deportivo, el cual aumenta y mejora en cada encuentro disputado y en cada entrenamiento, sino que las chicas del Universitario Sevilla están muy unidas, tanto dentro como fuera del campo. Es lo que hace que cada vez más gente acuda a animarlas y a unirse a ellas en cualquier ocasión. La mayoría del equipo lleva entrenando y jugando juntas desde hace más de cinco años, lo que potencia la unión dentro del juego y lo facilita, haciéndolo muchas veces muy fluido, que es una de las marcas del juego verdinegro. “Yo destacaría que son una gran familia. Hay una unión muy grande en el grupo y toda aquella que llega al equipo por lo general se acaba quedando. En 4 años se ha pasado de no llegar a 20 niñas, a ser mas de 60, una barbaridad, y gran
parte de ese crecimiento se debe a la unión del grupo” cuenta Sobrino.
La diversidad del mismo es lo que las enriquece, ya que encontramos desde chicas muy jóvenes con 17 o 18 años, hasta veteranas curtidas que llevan dedicando su tiempo al rugby más de 10 años. Sin embargo, también tienen algunas cosas que mejorar en el equipo, ya que en palabras del entrenador “en cuanto a lo negativo, que quizás, en muchas ocasiones, son muy cuadriculadas”, a lo que añade: “algo que creo que es a la vez positivo y negativo en función de las circunstancias, es que son muy emocionales y viscerales”.
Cuando se dice que la unión hace la fuerza, estas chicas tienen claro el concepto, y es por lo que aparte de ser grandes compañeras dentro del campo, son grandes amigas fuera de él. Pasan fines de semana juntas en alguna casa, celebran fiestas y barbacoas juntas, pasan los 31 de diciembre juntas… No pierden ocasión, y es que ese es el gran secreto que
envuelve a las ‘Cocodrilas’. 
No solo son admiradas dentro del mundo del rugby, sino que también tienen muchos apoyos de las diferentes modalidades deportivas que se despachan en Andalucía, y sobre todo, en Sevilla, la cuna del equipo.
El pasado encuentro disputado en casa contra el XV Hortaleza, las chicas del Universitario Sevilla se vieron sorprendidas por un gran pasillo de deportistas de todas las modalidades que les brindaban apoyo para su próximo reto. Y como siempre, con una grada entera que teñía de verde el paisaje. 
Y no solo se preocupan por ellas, sino que las ‘Cocodrilas’, organizan todos los años al finalizar la temporada un entrenamiento conjunto con todas las jugadoras de rugby de todas las edades y clubes de la provincia de Sevilla, para ayudar a crecer a estos pequeños equipos y para pasar un buen rato todas juntas. El pasado junio llevaron a cabo este macroentrenamiento tras el ascenso a División de Honor y asistieron más de 50 niñas de diferentes clubes, más las veteranas del equipo que siempre trabajan y apoyan a las jugadoras, entre las que se encuentra
Mariola Rus, presidenta del Universitario Sevilla y exinternacional.
Admiradas por las generaciones que vienen y que en un futuro vestirán el verdinegro; arropadas por sus familiares y amigos por el esfuerzo y el sacrificio que hacen; respetadas dentro de los diferentes clubes de rugby andaluces; consideradas como un ‘hueso duro de roer’ cada vez más por sus nuevas contrincantes.
Estas jóvenes mujeres lo tienen claro, y tras demostrarse a sí mismas que son capaces de conseguir todo lo que se propongan, le están poniendo ruedas a su proyecto y cada vez será más difícil pararlas. 
Rápidas y contundentes, estas ‘Cocodrilas’ se preparan para dar guerra en DH y mantener la plaza que se merecen. “¡Allez Cocos!”.

2018-12-22T21:43:28+00:00 diciembre 22nd, 2018|Femenino|